Elena Montenegro nace en Palencia, en los carnavales del 87.A los pocos años de vida, ya empieza a ver a su madre pintar( cuadros un poco aburridos...),cosa que hace desembocar en sus primeras clases de dibujo y pintura. Motivación que parece que se va ha desvanecer de un momento a otro, pero un giro de última hora la lleva a la Escuela de Arte Mariano Timón (Palencia),donde realiza bachillerato artístico, despertándola así, muchas nuevas curiosidades por dentro, y en especial la forja... oficio que ya formaba parte en tres generaciones atrás.

Teniendo esto en cuenta, se marcha a Salamanca, en concreto a su escuela de arte y se especializa como técnico de artes plásticas y diseño en forja artística.

Paralelamente a estos años de estudio académico, se enriquece y cultiva a base de cursos de teatro, clown, improvisación, baile... haciendo un mayor hincapié en el claqué.

Este rico amalgama de artes y experiencias son las encargadas de ir construyendo a esta artista multidisciplinar.

Terminados los estudios de forja, y cansada de profesores artístico-frustrado-estancados, decide centrarse a cuenta propia en el dibujo, la ilustración y la pintura. Experimentando y probando todo tipo de materiales y mezclas, y creando aquello que antes no la habían dejado expresar artísticamente.

Así, realmente es cuando lo empezó a disfrutar de verdad, todo salía de dentro, se siente, lo disfruta y desde entonces todo lo que encuentra... lo pinta.

Esto la anima aponer alguna exposición, como la del festival de jóvenes artistas de Mozuelos de Sedano (Burgos).

Sigue produciendo y experimentando y cae otra exposición en el espacio "La Pared Azul", de la librería del Burgo (Palencia).

Esta última, desemboca en un proyecto interesante, la ilustración de un libro-Cd, de la compañía músico-teatral el Naan (natural androide, androide natural). Proyecto que se presenta con otras dos mini exposiciones del material utilizado en dicho proyecto. Dándose lugar una en el Teatro Principal y otra en el bar universonoro, ambas en Palencia.

Meses mas tarde, otra exposición alojada, durante unos tres meses, en el bar Rastrel de Salamanca.

La pintura mural también la motiva, y en esos viajes que siempre surgen suele aprovechar para dejar huella sobre paredes tristes, entre ellas algunas del barrio de Moreria (Lisboa).

Y en la actualidad, desarrolla nuevos proyectos, sigue pintando y experimentando aquello que siente y desea. Todo salpicado de música, baile y cocina. Con apetito de novedades e innovación, del color nunca se puede separar.

Creatividad e imaginación se dan lugar en su obra, en ocasiones un tanto "esquizofrénica" y accidental, en otras la calma y el alma están muy presentes.